La ortografía como símbolo de calidad

Es un hecho conocido que, cuanto menos inseguridades nos genere algo, mejor uso se hará de ello.

Todo esto viene a cuento de que, cuando ves un manual de instrucciones en el que la mitad de las palabras están mal escritas, lo primero que se te pasa por la mente es ‘si así de mal han hecho el manual, habrá que ver cómo habrán hecho la máquina’. Ahora que levante la mano el que no se haya topado con una experiencia semejante.

Dentro de las auditorías de usabilidad y accesibilidad que realizo, una de las cosas en las que siempre incido es en la redacción y ortografía. En las heurísticas de Nielsen ni en las WCAG 1.0 no aparecen de forma explícita, lo incluyo dentro de la pauta 14.1 de accesibilidad y de una libre interpretación de la regla ‘Consistencia y estándares‘.

Es que no cuesta nada cerciorarse si tienes dudas, caramba. Que no se está pidiendo un nivel de Premio Cervantes, sólo que esté bien escrito y que quede claro, para que la persona que lo use no diga ‘¡vaya chapuceros!’