Si llevas cierto tiempo en el oficio, asentirás mientras piensas “esto también me ha pasado a mí” y seguro que se te ocurre alguno más.

Estilo

  • Que al cliente piense que los wireframes son diseños finales.
  • Empezar usando un estilo, y terminar usando otro sin darte cuenta.
  • Pensar, a mitad del camino, que deberías haber empezado con otro estilo, y querer cambiarlo cuando ya está todo a medias (aprobaciones de cliente, diseño, desarrollo,…).
  • Que el cliente piense, a mitad de proyecto, que se debería cambiar de estilo.
  • Que al cliente no le guste nada de lo que has entregado.

Requerimientos

  • Olvidarse (voluntaria o involuntariamente) de un requerimiento técnico, de negocio, legal o de cliente.
  • Que el cliente cambie los requerimientos a mitad de proyecto, y se le olvide comentártelo.
  • Que no haya requerimientos (tú vete empezando que ya luego lo vamos viendo).
  • Que se pidan cambios profundos cuando se está a punto de entregar al producto.
  • Que el cliente te pida lo mismo que ya tiene.

Capacidades del equipo

  • Presuponer capacidades del equipo o de tus proveedores que no se corresponden con la realidad.
  • Que despidan o se vayan tus compañeros en medio del proyecto y no se contrate a nadie para hacerse cargo de sus funciones.

Salirse del tiesto

  • Proponer algo que se salga del ámbito del proyecto.
  • Proponer algo que se salga del presupuesto.
  • Proponer algo que pone en riesgo los sistemas de seguridad o privacidad.
  • Proponer algo inviable económica, técnica o legalmente.
  • Que se haya vendido algo inviable y tengas que ajustar expectativas.

Estar en la inopia

  • No tener claro qué se ha vendido.
  • Que el cliente no tenga claro qué ha comprado.
  • Desconocer las capacidades y limitaciones de la tecnología que se va a utilizar.
  • Desconocer las características del cliente, de su mercado y de sus clientes.
  • No tener tiempo ni presupuesto para hacer research.
  • Que el research esté manipulado para que den unos resultados definidos de antemano.
  • No tener acceso a la analítica antes de empezar para plantear soluciones con cierta base.
  • No tener acceso a la analítica después de implementar la solución para verificar que está funcionando.

Interlocutores

  • Que los diferentes interlocutores se zancadilleen entre sí.
  • Que cambien a tus interlocutores en medio del proyecto.
  • Que despidan tus interlocutores en medio del proyecto y nadie se haga cargo del mismo.
  • Que el cliente se quede sin presupuesto a mitad de proyecto.

Entregas

  • Entregar y tener que defender algo de lo que no estás seguro o no te gusta (a veces pasa).
  • Retrasarte en tus fechas de entrega.
  • Que tus proveedores se retrasen en sus fechas de entrega.
  • Probar en 20 navegadores o dispositivos diferentes… menos en el que tiene el cliente y que, casualmente, es el único que falla.

Aprobaciones

  • Que el cliente se retrase en sus fechas de aprobación.
  • Que el cliente de apruebe algo y que su jefe te lo tire meses después.
  • Que el cliente te apruebe las cosas de forma oral, pero no por escrito (¡mucho ojo con esto!)

Y los clásicos

  • Encontrar fallos a dos horas del paso a producción.
  • Entrar en medio de un proyecto y no saber por dónde empezar.
  • Perder toda la información por un problema técnico y tener que empezar de cero.
  • Darte cuenta de que estás tropezando en las mismas piedras de proyectos anteriores.

Si sabes prevenir y resolver estos problemas, felicidades, ya eres senior.

Hace poco salían a la luz pública los resultados de una investigación de Facebook sobre la variación de las emociones sus usuarios dependiendo de las actualizaciones que les mostraba. Muchas personas se quejaron de su “presunta” falta de ética. Fijaos que pongo “presunta” entre comillas porque es un tema controvertido. Desde el punto de vista académico, sí. Desde el punto de vista empresarial, en absoluto.

A diario somos bombardeados con millones de piezas informativas (puedes llamarlas también “experimentos”) que intentan manipular nuestras emociones y cambiar nuestro comportamiento. Llamémoslas “publicidad”, “propaganda”, “prensa”, “educación”, “arte”, “religión”… Todas con el objetivo de que adquieras un producto, votes a un partido, sigas a un equipo, adoptes unos valores morales, te preocupes por un tema…). Las piezas que tienen éxito en el experimento de convencernos, permanecen y evolucionan; las que no, son sustituidas por otras.

El problema es que estamos tan inmersos en la vorágine informativa que no nos damos cuenta de que estamos controlados por la saturación de la información de ciertos temas, pero también por la ausencia de otros. Sobre todo porque los emisores de la información han aprendido (¿o debería decir “hemos aprendido”?) a hacerlo muy bien, y apenas dejan espacio a que nos planteemos no sólo no comprar lo que proponen, sino que tenemos derecho a buscar alternativas.

Si te estás preguntando qué hace un post tan político en un blog tan de temas de interacción como éste, piensa en que las respuestas a una cuestión tan trivial como “¿Cómo te sientes cuando lees un periódico que no sigue tu misma ideología?“, no serían muy diferentes a “¿Cómo te sientes cuando utilizas un sistema operativo diferente al que estás habituado?“.

Resumen gráfico del libro 'Divertirnos hasta morir' de Neil Postman, por Stuart McMillen, comparando los libros 1984 de Orwell y Un mundo nuevo de Huxley

Hace 5 años me lancé a un proyecto personal de divulgación de las WCAG que empezó en un blog y culminó con dos libros autoeditados en papel y electrónico.

Ha llovido mucho desde que creé el sitio web One Guideline a Day, y los años no pasan en balde para nadie. Ahora, gracias al tiempo libre que permite la jornada intensiva, era el momento de darle una vuelta. Además, me apetecía mejorar unas cuantas cosas que nunca se tuvieron muy en cuenta en su momento:

Comparativa diseño antiguo y nuevo

  • Diseño responsive. Antes el móvil se usaba poco más que para mandar sms y llamar. Ya se puede utilizar el sitio web con una plantilla adaptada a diferentes tamaños de pantalla.
  • Diseño más sencillo. Está de moda el flat design, y hay que adaptarse. A mí me sigue pareciendo un wireframe un poco más evolucionado, pero también reconozco que en este tipo de diseños el contenido es el que brilla, como es este caso. La plantilla es de Generate Press, con unas cuantas modificaciones por mi cuenta y riesgo de HTML, CSS y PHP.
  • Textos más claros y legibles. Mi inglés ha mejorado durante este tiempo, y he pulido algunas expresiones y giros que podían dar lugar a equívocos. También he acortado el número de palabras en los epígrafes para no marear a los usuarios de lectores de pantalla.
  • Nuevo sistema de navegación. Antes navegar de un artículo a otro era bastante tedioso, y la tasa de rebote era bastante alta. Espero que se mejore y los usuarios puedan y quieran navegar más por el sitio.
  • Mejorar el posicionamiento en SEO. Antes me preocupé cero o menos de este tema. Ahora, aunque sólo sea por prurito profesional, he anotado cuáles eran mis posiciones para una serie de palabras clave y me he fijado el objetivo de estar entre los 3 primeros resultados en Google. Estaré al tanto para ver si a corto, medio o largo plazo se consigue, aunque con un simple rediseño, me da que no va pasar.
  • Integración de la venta de libros. Antes apenas se hacían llamadas a la acción, o eran muy torpes. Ahora hay más oportunidades y más visibles. Me quedan unos 15 libros que quiero vender y es un canal óptimo para hacer un esfuerzo de venta bastante pequeño.

¿Qué le falta aún?

  • Más imágenes. Hay muchísimo texto, pero es complicado introducir imágenes sobre un tema tan técnico y conceptual. Y me niego a meter imágenes de recurso.
  • Ejemplos: Hay mucha teoría y poca práctica. Me lo apunto para trabajar en este tema.
  • Herramientas y recursos: Antes había una sección con algunos enlaces, pero la mayoría estaban rotos o desactualizados. Volveré a trabajar en este tema.
  • Seguirle la analítica. Después de tanto tiempo me he dado cuenta de que nunca revisé si la gente entraba o no. Ahora lo he revisado y he visto picos raros, enlaces nuevos e incluso errores 404. Oportunidades y errores que no recibieron suficiente atención por mi parte.
  • Pulir el diseño. Sigue siendo mejorable. Probablemente monte algunos test A/B a ver cómo se comporta. Al fin y al cabo, esto de no deja de ser un banco de pruebas.

No es el diseño más bonito del mundo, ni aparecerá en los awwwards como caso de éxito, pero espero que sea útil, tanto para mí, que tengo las cuestiones tácticas de diseño web un poco oxidadas, como para las personas que quieren aprender accesibilidad web.

Porque es un tema que, aun cuando llevo 5 años alejada de la accesibilidad por diferentes motivos, sigue pareciéndome importante.

Acabo de rescatar este documental de diseño de Manuel Franco de mi archivo de favoritos, y ha removido algunas cosas dentro de mí:

  • Me molesta el concepto de “intrusismo” o del “primo con Photoshop” para designar a profesionales poco hábiles. Todos hemos empezado por ser intrusos en la profesión. Si no se empieza por algún lado, no se puede ir mejorando, hasta ser un profesional reconocido. Nadie nace sabido.
  • También me molesta el hecho de que se hable mal de herramientas que permiten que la gente de a pie diseñe sus propias webs. Es la democratización de las herramientas la que ha facilitado la expansión de internet y de la comunicación en general. Si un cliente necesita una plantilla y poco más, ¿por qué no dársela?
  • Sobre el tema de los concursos, para gente que empieza, están bien, pero una vez que aprendes a valorar tu tiempo y esfuerzo, sin duda los terminarás olvidando como fuente de dinero. Y los concursos que implican a ciudadanos, me parece una forma estupenda de descubrir talento. ¿Quién te dice que un panadero no se dedica a diseñar en su tiempo libre? ¿Tienes que tener un título o un estudio propio para poder diseñar? No lo creo. Otra cosa es que el resultado y su presentación sea todo lo óptimo que podría ser con un equipo profesional. ¿O no?
  • Cuando nos quejamos de que los clientes infravaloran el trabajo realizado, y que hay que educarlos. De hecho, aún tenemos que hacerlo con algunos clientes, y es una forma estupenda de tener en tu mente el valor de tu trabajo. Es evidente de que si educas al cliente, éste aprenderá a diferenciar las calidades. Y además, existe “el primo del photoshop” que cobra poco y te está haciendo la competencia, así que debes saber venderte. Sí o sí.
  • Con respecto de la polémica de los títulos universitarios en diseño, no se dice toda la verdad. No es que dejen de existir, sino que los grados que ofrecen las universidades no son la misma cosa que los títulos que ofrecen las Escuelas Superiores. Ni en temario, ni en metodología, ni en requisitos del profesorado, ni en requisitos para el alumno… Está muy bien que existan ambas cosas, pero sabiendo en dónde te metes y cuáles son las diferencias. Ambas te capacitan profesionalmente, pero una te da un papelito que te permite hacer carrera académica y opositar, poco más. Dicho lo cual, la mayoría de diseñadores que conozco y admiro, no tienen ni grado ni título superior en diseño, sino que fueron “primos de photoshop” que evolucionaron.
  • Estoy muy de acuerdo con que el sector se empieza a saturar de profesionales (y “primos de photoshop”), así que hay que estar atentos a la diversificación, al posicionamiento y a la evolución personal de cada uno. A los profesionales nos pasa como a las empresas: como te quedes quieto, estás muerto.

No me creo que nuestra profesión sea “un grupo social deleznable”, ni que la sociedad no nos valore, ni que haya que irse al extranjero para trabajar, estudiar o diseñar (aunque ayuda mucho a abrir la mente). En general, el discurso huele a miedo y a victimismo, cuando la realidad demuestra que el diseño aporta un valor esencial al producto o servicio. Y el buen diseño no es BBB.

Diagrama de Venn de realidades del diseño

To Split

A principios de 2012, hace ya casi dos años, en uno de los últimos cócteles de Cadius Madrid (en paz descansen), nos contaba Inés Arroyo que estaba muy ilusionada porque iba a cambiar de trabajo. Cuál no fue mi sorpresa cuando sólo unos meses más tarde me la encuentro en un 4×10 hablando de que tenía un nuevo proyecto entre manos que le iba a ocupar todo su tiempo. Era junio, hacía calor, a punto de vacaciones… Pensé que podía ser otro de los “proyectos que siempre se piensan y nunca se hacen” que todos tenemos. Pero a la vuelta de vacaciones vi que Inés se había movido de verdad, que la cosa iba en serio. Lo tenía todo planificado, y estaba al 100% de su tiempo con la idea de enseñar aprender los verbos irregulares en inglés. Un proyecto que unía arte y educación de una manera distinta de la habitual. Todo gratis. Por amor al arte. Y caí.

Por qué este verbo

Era el inicio del proyecto y estaban prácticamente todos los verbos disponibles, lo cual me generó cierto estrés. ¿No os pasa nunca que cuando tenéis muchas opciones para elegir, os bloqueáis?

Así que establecí tres simples criterios para elegir el verbo:

  1. Tendría que estar relacionado con mi forma de pensar.
  2. Tendría que poder representarse de forma geométrica.
  3. Tendría un significado emocional positivo para mí.

Ojeé la lista alfabéticamente ordenada de arriba a abajo y simplemente apareció delante de mí: to split – split – split.

  1. La fragmentación es una de mis técnicas de Arquitectura de Información favorita. ¿No os produce satisfacción dividir un todo en pequeñas partes, para luego volver a organizarlas?
  2. Un rectángulo áureo, el cual se puede segmentar en un cuadrado y un rectángulo más pequeño, el cual es otro rectángulo áureo. Las proporciones se mantienen siempre iguales por muchas veces que lo dividas. Al igual que el verbo “to split”, cuyas formas verbales de participio y pasado permanecen iguales en todos los casos.
  3. Por último, no puedo dejar de asociar este verbo al videojuego Split personalities, el primer juego que conseguí completar en toda mi vida con mi Amstrad CPC 6128 de monitor verde fosforito. (Para los muy curiosos, aquí un emulador y vídeo de cómo se pasa.)

La decisión estaba tomada.

Mi estilo

Ciertamente este verbo es muy diferente a los demás. Si tienes la app, comprobarás la diferencia. No me considero creadora de Arte.
Mi lenguaje es el Diseño, cuanto más limpio, mejor. Sobrio, racionalista, ‘helvético’. Directo a la eficacia comunicativa. El choque de estilos es más que evidente. Y sin embargo, con las pinceladas que Inés le dio, brilla en su sobriedad. A pesar de ello, no chirría con el resto.

En definitiva, espero que os guste y os ayude a recordar que el verbo to split – split – split es como la proporción del rectángulo áureo al ser dividido: siempre igual.