Futuro imperfecto

Si no nos cargamos el planeta antes, en pocos años habremos asistido a tantos cambios que nos resultará difícil explicarles a los niños nuestra vida actual.

Las máquinas hace tiempo que hacen los trabajos más pesados, duros, complejos o repetitivos, tanto física como mentalmente. Basta una mirada a una línea de montaje de un coche o un CPD para darse cuenta de que el número de personas necesarias para realizar estas tareas sería superior al número de habitantes del planeta trabajando al alimón. Y la capacidad de trabajo de las máquinas no para de crecer. Tanto física como mentalmente. Mientras que a los humanos nos está pasando lo contrario: nos volvemos más tontos y más perezosos, porque todo nos es dado por la tecnología. El director de Google España va más allá y asegura que nos estamos convirtiendo en auténticos ‘cabrones con pintas’, ansiosos por la satisfacción inmediata de nuestras necesidades.

Leer a Thomas Frey, a Ray Kurzweil o algunas cosas de Donald Norman nos hace ver que el futuro pasa por integrar la inteligencia artificial en el diseño de los productos, a la personalización hasta la nausea. Tomar todos los factores que nos rodean, convertirlos en datos, que la máquina nos perfile, nos compare con nuestros semejantes, y que busque el algoritmo más adecuado para que el automatismo funcione a mi gusto.

¿Intimidad? Con la máquina no hay, necesita saberlo todo de nosotros. Y promete que será discreta.
¿Podrían robar tus datos? También te pueden robar por la calle y no por ello vas a dejar de salir a la calle.
¿Ser carne de cañón para un posible y más que probable bombardeo publicitario/propagandístico? Es el precio a pagar.
¿Te omite información que evita que conozcas o hagas cosas que podrían interesarte? Te evita el ruido, qué más quieres.
¿Y si el sistema se equivoca y te perfila como alguien que no eres? No es Minority Report, no van a venir a buscarte para detenerte, ¿no?
¿Si no hay una base común para todos, dejará de haber conciencia colectiva y cada uno hará la guerra por su cuenta? El individualismo es la base de la sociedad actual, no nos quejemos tanto.
</ironic> por si alguno se lo estaba tomando en serio

¿Estamos ante un Gran Hermano? Sí, sin duda, desde hace ya mucho tiempo. En teoría vivimos en una democracia en la que se respetan ciertos derechos, pero en teoría también lo es quien nos espía monitoriza. Si no te gusta, no lo uses, pero quedarás en (presunta) desventaja competitiva por no querer disfrutar de sus beneficios.

No voy a hacer de este post un manifiesto ludita porque soy la primera que celebra que la tecnología nos facilite la vida y mi trabajo es precisamente ese, crear productos y servicios ajustados a las necesidades y características de los usuarios. Pero a veces es bueno pararse a pensar en las implicaciones éticas que tiene nuestro trabajo, tanto a nivel personal como social.

Eusebio Reyero
30/10/2013

La reflexión es interesante, pero no estoy seguro que solo haya dos variables, capa de datos VS privacidad y desde luego no estoy seguro que eso nos lleve al ludismo. Igual el asunto requiere que cobremos conciencia de la realidad en la que vivimos y que el proceso de diseño incluya estas cosas. Quizás sea lo que propone el diseño social (http://en.wikipedia.org/wiki/Social_design)

Pero bueno, es tan obvio, que casi da vergüenza este comentario.

Saludos.

e.

Olga Revilla Itákora (@Itakora)
30/10/2013

Diseño social vs. Publicidad & Consultoría

Que empiece la batalla.